Ojitos de ángel es una obra narrativa escrita por el panameño Ramón Fonseca Mora. Tiene como editorial a Alfaguara-Serie Roja de Santillana. Esta obra fue publicada en el año 2009 en Panamá y consta de 159 páginas.
La obra trata de una hermosa amistad que nace entre un señor mayor llamado Julio Vargas al que le decían 'don Julio' y una pequeña niña llamada Mercedes del Carmen o 'Mechi' para su familia y amigos. Esto se da al rededor el año 1997 y todo ocurre en un hospital.
Don Julio era de clase alta y adinerado, él estaba casado y la relación con su esposa no era muy buena. También tenía un hijo y una nieta, con los que tampoco tenía una buena relación. Esto era, más que todo por su carácter, pues no era muy bueno. Él era egoísta, presumido, altanero, intolerante, orgulloso y esto hacía que su hijo le tema.
La historia comienza cuando él se levanta, luego de tener un accidente y al darse cuenta que estaba en un hospital público pide que lo cambien al Padernal, un hospital que contaba con lo último en la tecnología de máquinas. Pero por la gravedad de sus golpes y heridas, esto no se pudo realizar. Esto le molestó mucho, pero tuvo que aceptarlo. Él tenía como compañera de cuarto a Mechi, una niña tierna, dulce, encantadora, inteligente, de clase baja y pobre, pero con una familia unida y muy querida por ellos, sin embargo, lamentablemente sufría de leucemia. En el transcurso del tiempo, Mechi se fue ganando el cariño de don Julio. Ella lo ayudó a darse cuenta que todo no era como él creía, le mostró el otro lado de la vida. Esto hizo que don Juan tenga un gran cambio. Y siempre estuvo al tanto de una persona especial.
Esta historia tiene un gran mensaje: No siempre los adultos lo saben todo, ellos también pueden aprender de los niños, mas que ellos tienen el alma limpia y pura, son transparentes. También es increíble como en esta historia, una pequeña niña puede hacer tantas cosas, cambiarlas y enseñar a otro cosas que jamás pensó aprender, menos de un niña. Lo cierto es que las persona nunca dejamos de aprender, siempre estamos en constante aprendizaje. Por eso la opinión de cada persona es importantísima y no debemos de ignorarlas, así sea de los niños, pues a veces pensamos que al ser pequeños no saben nada, pero con su transparencia e inocencia nos pueden enseñar mucho.
Te invito a leerla y darte cuenta de las maravillas de la vida y para que aprendas a valorar todo lo que tienes, no te arrepentirás.
Karla Luque Ojeda.

